
La obra se construye sobre una visión transdisciplinaria, que reconoce a la universidad no solo como un espacio de transmisión de saberes, sino como un ecosistema de vida, bienestar y construcción de sentido. Cada capítulo teje una relación entre los desafíos del presente —la automatización, la salud mental, la deshumanización del aprendizaje y los valores permanentes de la educación: la libertad, la dignidad, la felicidad y la esperanza.
